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Asociación de Argentinos en China. ADEACH. Todos los derechos reservados. 2017.

Mi nombre es Pilar. Hace 9 años llegué a China por primera vez, con una beca de idioma que conseguí casi sin solicitar. Con el conocimiento de chino que tenía entonces, me alcanzaba para presentarme personalmente y comprar medio kilo de bananas en la frutería. Pensé que sería una buena oportunidad para aprender un nuevo idioma, así que suspendí mi vida en Argentina por dos semestres y me vine. Lo que en un principio pensé que sería una experiencia de 9 meses de estudio, terminó convirtiéndose en una historia de 9 años de vida.

Experiencia Pilar de Borbón

El idioma chino siempre me fascinó, y el desafío que implicaba aprenderlo siempre fue la chispa que mantenía encendidas las ganas de quedarme

Entre idas y venidas, terminé viviendo 6 años acá, en donde terminé mi licenciatura en idioma chino y comencé un máster en lingüística, el cual actualmente estoy cursando. El idioma chino siempre me fascinó, y el desafío que implicaba aprenderlo siempre fue la chispa que mantenía encendidas las ganas de quedarme. El chino es una lengua realmente fascinante, y es una de las puertas, creo yo de las más importantes, para entender y apreciar esta cultura que nos resulta a veces tan enigmática e incomprensible.

Al principio, relacionarme con la gente de acá y hacer amigos chinos era la excusa para mejorar el idioma, pero con el tiempo, mejorar mi chino se convirtió en la necesidad para conocer mejor a esas personas y acercarme más a esos amigos. El pueblo chino es para mí un pueblo que nunca deja de sorprenderme, en todos sus sentidos, y es un pueblo que con su realismo, terrenalidad y practicidad contrasta muy fuertemente con nuestra cultura occidental. Los choques culturales son inevitables, pero son una forma no sólo de percibir las diferencias con el otro, sino también de redescubrir la identidad propia. China es el contraste ideal para permitirnos ver todo lo que no somos, pero también para hacernos recordar y valorar todo lo que sí somos. Por eso es importante el contacto y el entendimiento mutuo, para a través de ello aprender tanto del otro como de uno mismo. Y por eso es también importante la creación de más puentes y lazos que nos permitan la verdadera comunicación entre ambas culturas.

China es el contraste ideal para permitirnos ver todo lo que no somos, pero también para hacernos recordar y valorar todo lo que sí somos.

De todas las cosas que me llevo de mi aprendizaje en China, una de las más importantes ha sido aprender a valorar las relaciones con mis pares. El hecho de que exista una asociación como esta, me alegra no sólo por lo que significa en términos de mayor cooperación e intercambio con China, sino también por lo que significa en fortalecimiento de lazos y solidaridad entre nosotros mismos. Bienvenidos todos aquellos que quieran formar parte de esta gran familia, y que cada día sea ésta más grande y más unida.